CUADERNO DE NOTAS DE GONZALO SOLTERO
(PARA IDEAS ESCURRIDIZAS Y VOYEURISTAS IMPROBABLES)

martes, julio 29, 2008

Narrares

Geney Beltrán ensaya sobre la escritura en el número de julio de Nexos. Es una de esas reflexiones de veras buenas que caracterizan su pluma. Acá va un fragmento:

"Asume, sin defenderse, que la escritura es un incendio íntimo del que no es posible salir intacto: no es el suyo un oficio y sólo un oficio. Es un proceso intuitivo de introspección que --merced a la liberación de una sensibilidad abierta a la expresión de las emociones, las memorias, los sueños, las pasiones, las obsesiones-- debe ser llevado al límite de las posibilidades expresivas para propiciar en el lector --ésa es la apuesta, el riesgo, la ambición-- una desazón vital en que se pongan en juicio su sentido ético, su pensamiento y su postura ante el mundo. La apuesta, el riesgo, la ambición consiste en cambiar el mundo, cambiando a través de la escritura la idea que el lector tiene del mundo."


Como ya estamos a fin de mes pronto el texto deberá estar disponible completo en el sitio de la revista. No se lo pierdan.

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lunes, diciembre 18, 2006

Breve y muy simple propuesta para arrancar la escritura de una novela

Este método no lleva garantía alguna, simplemente propone atacar el miedo a la página en blanco con una receta tipo abuelita. Como dijo Arquímides: “Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo.” Y este cuando menos es un punto de partida.


Se parte de la siguiente estructura, que se desglosa más abajo.

a) número de capítulos
b) eventos clave
c) hoja por capítulo
d) llenar cada hoja-capítulo
e) Desarrollo en computadora
f) Corrección


a) Como primer paso se anota una lista con el número de capítulo tentativo.
Por ejemplo.
1.-
2.-
3.-
...
18.-
O los que se crea que va a tener la novela

b) Después hay que pensar cuáles son los eventos clave de la novela que se está pensando e irlos acomodando en estos capítulos.

c) Como siguiente paso hay que adjudicar una hoja en blanco a cada uno de estos capítulos.

d) En cada una de las hojas hay que escribir las ideas que corresponden al capítulo que esa página aloja. (también ubicar descripciones y sensaciones).

e) Desarrollo de las hojas en computadora o máquina.

f) Corrección del borrador. Si hay que agregar algo, hacerlo a pluma en una hoja aparte y luego engrapar.

Después el resto es repetir los pasos entre e) y f) hasta terminar.

Quién sabe, tal vez de esta humilde semilla, mucho trabajo y algunos años, alguien pueda sacar la nueva Pedro Páramo.

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miércoles, octubre 25, 2006

The science of fiction

Philip Pullman escribió un gran artículo sobre ese género literario que utiliza a la ciencia o se ubica en el futuro sin ser necesariamente ciencia ficción, en donde ubicaría a 1984 de Orwell o La invención de Morel de Bioy. Suscribo el artículo y por ahí clasificaría, guardadas las distancias, a Sus ojos son fuego.


The science of fiction
Thursday August 26, 2004
The Guardian

I don't do science, though I love to read about it. What I do is fiction. They are such different activities that I sometimes wonder whether the same type of mind can do both. I'm not talking about science fiction; it's a respectable genre, with conventions (and Conventions, too), and a canon, and giants and minnows, and classics and trash, but I don't write it and don't much read it. I'm talking about all the rest, about the basic thing that's known as story.

Because stories are fundamentally about individual human beings in human situations. They are the answers to questions such as What will happen when Oedipus meets Jocasta? What is Dorothea going to do when she realises she's made a terrible mistake in marrying that old stick Casaubon? What will Mr Bumble do when Oliver Twist asks for more?

The tensions, expectations and satisfactions we get from fiction are of that sort, and it isn't science, because those aren't scientific questions. A scientific question, I take it, is one like What will happen if I drop two weights at the same moment?

The difference is that once a scientific question is answered, it stays answered - at least, until someone changes the question. What is true for two objects of different weights will also be true, and in the same way, for another two objects of the same weights. There's an abstraction involved: we ignore the fact that this one's painted green, and the other's a bit rusty, and look only at the quality they have in common. Scientific statements are about similar entities behaving in similar ways; what is true for this elementary particle will be true for every other particle of the same kind. In fact, particles such as electrons are so similar that not even their mothers could tell them apart, and as I understand it, there's even a theory that there is only one electron in the universe, but it gets about a lot.

There's no abstract human who will always behave in the same way - except in economics, where every human being is assumed to be rational and selfish to exactly the same degree as every other. No wonder it was called the Dismal Science.

In real life, and in fiction, human beings are much more variable. There's only one Dorothea. However, the variability of fictional human beings involves an odd paradox: the more vividly particular and individual, the more distinct from every other invented character, the more recognisably truthful we think them.

So doing science is not the same as doing fiction. But science as a background to fiction is different. It has to do what all backgrounds do - stand firm and solid. It must not sway alarmingly when someone walks into it or sound hollow when struck, it must conform to the rules of perspective and be vivid enough to convince but not so hectic as to distract.

There's one further thing to say about backgrounds, and it's this: in a story, we are not on oath. We're not taking an exam. The function of research is not to provide me with lots of facts to put into a story unaltered, but to enable me to make up new "facts" that look convincing. The test can only be If I read this, in a book by someone else, would I be taken in? I can't hope to deceive a real expert, but I might deceive the moderately intelligent reader. And if a real expert did read it, I'd hope they might say This man's done a bit of homework.

When it comes to science, it's not hard, these days, to find enough superb writers and fascinating material to satisfy your most demanding interior set-designer. In biology and evolution, there are Richard Dawkins, Steven Jay Gould, Jared Diamond, Jonathan Kingdon, EO Wilson; if it's physics that tickles your fancy, there are David Deutsch, Michio Kaku, Bryan Greene; to find out about cosmology, there are John Gribbin, Martin Rees, Paul Davies. And if you're intrigued by the deepest mystery of the lot, consciousness, you can read Antonio Damasio, and Adam Zeman, and Max Velmans, and VS Ramachandran ... I have read books by all these people, and I haven't even mentioned Roger Penrose.

It isn't hard to find things out. But the best reason to read about science is not to check facts, but to revel in wonder. Part of the impulse behind my longest story lay in the extraordinary poetry of the phrase "dark matter", and my discovery that Milton had anticipated it in Paradise Lost:

Unless the Almighty Maker them ordained
His dark materials to create new worlds

When you come to write the story, you mustn't lose that first impulse of wonder. Science and fiction deal with different entities, and ask different questions; but each can intoxicate, inspire, console, and feed that appetite for mystery and revelation that makes human beings at least as interesting as electrons.

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martes, septiembre 12, 2006

Uroboro textual

Este textículo de Eduardo Casar recibido hace un par de meses por correo, merece rescatarse para que se persiga la cola hasta el infinito.


From: casarvel@prodigy.net.mx
Date: 29-Jun-2006 07:21
Subject: un texto de casar

LECTOR LECTORIS

escribo adentro de un tiempo raro, en una especie de presente curvo, porque para mí ya pasó pero para ti está sucediendo y continuará así, en gerundio, mientras no levantes los ojos de estas palabras que para mí van apareciendo poco a poco mientras que para ti ya están aparecidas y sin embargo son el suceso mismo, una a una van sucediéndose y van desenvolviendo su dibujo y su sonido y aunque estemos en algo así como un presente doble o escindido lo cierto es que nos une el hecho de que ninguno de los dos sabe dónde o en el sonido de qué letra acabará la espiral de este tiempo cuya flexibilidad es capaz de rehidratarse, como la hidra del cuento, si al llegar a eso que parece el final regresas a leer donde dice escribo adentro de un tiempo raro y miro la fragilidad de su burbuja por dentro, si no regresas a la primera línea sus paredes continuas se van a reventar y desapareceremos ahora sí al mismo tiempo todos, incluído el presente, así que intenta regresar de inmediato a la primera línea, esa es una de las grandes ventajas de estar vivo, úsala tú porque yo ya no puedo a pesar de que

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miércoles, octubre 12, 2005

El McGuffin para Osvaldo

La cinta famosa que supuestamente tiene grabada la voz de Lee Harvey Oswald sería obviamente el McGuffin de la novela. Para aclarar, el McGuffin es el elemento que permite a la trama arrancar, aunque luego esta cambie de dirección. El término viene de Hitchcock y los ejemplos más claros están en películas: Por ejemplo, el portafolio de resplandor dorado en Pulp Fiction, la fórmula matemática y la libreta en The Spanish Prisoner de David Mamet, o el botín de 40 mil dólares al principio de Psycho.

Acá va una definición más detallada de esto:

A MacGuffin (sometimes McGuffin or Maguffin) is a plot device that motivates the characters and advances the story, particularly one whose importance is accepted completely by the story's characters, yet from the audience's perspective it might be minimally explained or may test their suspension of disbelief if it is scrutinized. The device, usually an object, is common in films, especially thrillers.

The term "MacGuffin" was invented by Alfred Hitchcock; according to the Oxford English Dictionary, he explained the term in a 1939 lecture at Columbia University:

In regard to the tune, we have a name in the studio, and we call it the 'MacGuffin'. It is the mechanical element that usually crops up in any story. In crook stories it is always the necklace and in spy stories it is always the papers.
Interviewed in 1966 by François Truffaut, Hitchcock illustrated the term "MacGuffin" with this story:

It might be a Scottish name, taken from a story about two men in a train. One man says, 'What's that package up there in the baggage rack?' And the other answers, 'Oh that's a McGuffin.' The first one asks 'What's a McGuffin?' 'Well' the other man says, 'It's an apparatus for trapping lions in the Scottish Highlands.' The first man says, 'But there are no lions in the Scottish Highlands,' and the other one answers 'Well, then that's no McGuffin!' So you see, a McGuffin is nothing at all.

Esta versión es de Wikipedia.


Acá y acá hay dos versiones en español.

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miércoles, septiembre 28, 2005

La trama / la conspiración

Qué abandonado he tenido a esta pobre libreta. Creo que la fidelidad a las de papel (y ahora a poder llevar las notas en mi I-Pod) son las responsables.

Después de cierto cisma de verano con la ¿novela? (de ahí el cisma) que estoy escribiendo, la dejé un rato en el cajón para enfriar la mirada.

Mientras me lancé de cabeza en una de mis obsesiones: las teorías conspiratorias y dentro de ellas, el asesinato de JFK. Estoy escribiendo algo al respecto (sí, me temo que en otra libreta), pero mientras queda lista pongo aquí una cita excelente que no entrará en ese artículo. Es de Don DeLillo, en su novela Libra, la aproximación más personal y mejor lograda a Lee Harvey Oswald. Ésta pertnece a uno de los agentes de la CIA que planean el atentado, en un principio, sólo para herir a Kennedy. Sin embargo, como sabemos, la resolución se fue justo por donde este pasaje indica.

Aquí va:

“Plots carry their own logic. There is a tendency of plots to move toward death. He believed that the idea of death is woven into the nature of every plot. A narrative plot no less than a conspiracy of armed men. The tighter the plot of a story, the more likely it will come to death.”

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martes, abril 12, 2005

Negra simiente de la escritura

El título proviene de un pasaje de Leonardo Sciascia, en la novela El día de la lechuza. La frase la utiliza para comentar el miedo de los que no escriben ante la escritura. Aquí se aborda el lado opuesto, el miedo de los que están frente a la máquina de escribir (sea un bolígrafo o una computadora).

Abordar tal vez (como referencia, no creo como estilo) las recientes incursiones en el ensayo novelado
-Vila Matas; Bartleby y Compañía (mismo tema de su novela El mal de Montaño)
- Eduardo Halfon

Similitud de algunos aspectos en la escritura con los deportes
-Requieren entrenamiento.
-Hay reglas del juego
-Son la pasión de millones (????)

Con el box.- La actitud de un escritor que no acepta el rechazo, es semejante a la de un boxeador que no acepta la posibilidad de que le toquen la cara.

Con el fut.- El que no tira a la portería no mete gol.

El entrenamiento que se requiere para estar en la mejor condición son 3 ó 4 horas diarias, igual que en los anteriores o en la mayoría de los deportes.
Es en general es la misma cantidad de tiempo que cualquier persona gasta diariamente en transporte o en ver televisión; ¿por qué es tan difícil dedicarle estas horas a la escritura? (El primero es inevitable; el segundo una evasión, del primero, del tren de vida que lo incluye e incluso de escribir).

Leer cuenta aparte (no dentro de esas 3 ó 4 horas)

Erudito de la música que conozca, por ejemplo, toda la historia de lo que se ha compuesto para piano, sus grandes músicos, incluso el funcionamiento mismo del piano, pero que jamás haya tundido la teclas; podrá ser un gran crítico, pero nunca un gran concertista. O por lo menos la primera vez que lo intente, el sonido será horrible; todo su conocimiento tal vez le haga más difícil sobreponerse y seguir intentando. Lo mismo aplica en literatura. Por eso las facultades de letras producen tantos profesores y tan pocos escritores.

(Ojo con esto, sí hay una diferencia con la palabra, en cuanto a que todos —absolutamente todos, podría ser una definición de lo humano— la usamos diariamente, sin ella no podemos procesar la vida).

Público de lectores (realidad del medio)
-Los poetas leen a los poetas (dicen por ahí que hay 500 lectores de poesía en México; eso sí, son pocos pero tenaces, encontrarán las ediciones donde las haya).
-Los cuentistas a los cuentistas.
-Los ensayistas a los ensayistas.
Y eso los dedicados. La mayoría sólo espera ser leídos.
Tal vez la novela sea el único género que se salva de tener un público natural más amplio. Aunque cada vez se más limitado por la exigencia del mercado en que los lectores consuman masivamente un tiraje mayor de menos títulos.

Acá entra super Zaid (el artículo de poetas y el de público lector: está conformado por los que escriben, escribieron o quisieran escribir).

Estructura (a incluir)
*3 molinos Tesis
*Medio editorial (abrevar de ensayo Zaid / Recepción Scorza)
*Método
*Flaubert
*Internet

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jueves, diciembre 02, 2004

Plan E

Las revistas son una cosa rara. Me hablan para pedirme una colaboración para ya, en 48 horas o menos, y luego no la sacan. Luego entonces aquí la pongo. La consigna era: una ficción sobre una de las frases célebres de Vicente Fox. En este caso, ¿Y yo por qué?


Plan E
Gonzalo Soltero


Él: ¿Y por qué ya no me vas a decir Chente?
Ella: Mucha “ch”: tiene malas connotaciones de imagen: chafa, chambón, chabacano, chingüengüenchón. Y la verdad, ya con lo ranchero tenemos. Hay que empezar a preocuparnos por estas cosas. Ahora te voy a llamar Vice.
Él: ¿Cómo Vice? Si ahora soy el presidente.
Ella: Está bien. Entonces desde hoy serás mi Vice-presidente.
Él: ¿Y entonces a Moncho Muñoz ahora cómo le decimos?
Ella: Ramo. Así a todos sus asistentes les ponemos “secretarios del Ramo”. Y entre nosotros dos, quiero que tú me digas México. Es que cada vez me siento más cercana al país.
Él: ¿No será anticonstitucional?
Ella: Ay, si ya cambiaste el escudo nacional, quién te va a decir algo por esto.
Él: México...
Ella: Gracias, muchas gracias. Ahora tenemos que comenzar a actuar cuanto antes. ¿Cuál es un problema serio en México?
Él: No sé, no he leído los reportes de mis asesores.
Ella: Precisamente, que la gente no lee.
Él: ¿Y eso es un problema?
Ella: No, es un área de oportunidad.
Él: ¿Y cómo la aprovechamos?
Ella: Con un gran programa nacional: “Hacia un país de lectores”. Así todo contribuye hacia el Gran Plan.
Él: ¿Qué plan? ¿El Plan Nacional de Desarrollo?
Ella: Algo así, pero este plan incluye a ese otro y tiene metas más allá de 6 años.
Él: ¿Un Plan B?
Ella: No, un Plan E.
Él: ¿Eh?
Ella: Exacto. Primero tenemos que hacer una biblioteca enorme. Una megabiblioteca.
Él: Pero no hay presupuesto para libros.
Ella: No importa, leerán libros electrónicos. Imagínate cuantos arbolitos y arbolitas vamos a salvar. Además, así aprovechamos la donación del señor Rejas.
Él: ¿Cuál señor Rejas?
Ella: Pus el de las Ventanas, Vice: Vil Rejas, el que nos hizo la donación para llenar de computadoras las bibliotecas públicas. De los e-libros nos seguimos con el e-gobierno.
Él: ¿Por qué no gobierno-e? ¿Qué no iría así en español?
Ella: Es que así logramos una sinergia entre lenguaje y tecnología a través de procesos transversales.
Él: ¿Eh?
Ella: Ves. Precisamente por ahí va el Plan E. No te preocupes, ya entenderás cuando la Fase 2 entre en vigor y estos dos planos se toquen: el e-gobierno y los nuevos lectores. Esto nos permitirá una entrada triunfal a e-México. Mientras tanto, tú tienes un papel fundamental: emitir de manera sistemática una serie de frases erráticas que distraigan a todo mundo, para que podamos seguir tranquilamente con el desarrollo del Plan E.
Él: ¿Y yo por qué? Si somos 100 millones de mexicanos.
Ella: Genial, ésa la guardamos para un momento de crisis. Sigue así. Invéntate una para cada mes. Si puede, para cada semana.
Él: No, pregunto en serio. ¿Y yo por qué? ¿Por qué me elegiste a mí?
Ella: Para seguirte en todo, Vice. Y hablando de transiciones, el paso siguiente sería un programa de sustitución de importaciones en tecnología.
Él: ¿Para traer e-libros?
Ella: No, Vice. Vamos a traer la civilización. ¿Qué es eso de chutarse un tache y que le manchen a uno el dedo por el resto de la semana? Vamos a traer esas máquinas supermodernas de votación y conteo de votos que tienen en Florida. Eso lo enlazamos con las computadoras, que va a ser lo único que puedan leer la mayoría de los ciudadanos y listo.
Él: Ya me perdí. ¿Hacia dónde vamos, México?
Ella: Elemental, mi querido Vice. Hacia un país de e-lectores.

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martes, agosto 17, 2004

Soñado en v. o.

Amanda tried to get out of the car. So she opened the door and stuck her head inside the glove compartment. Which continues to be called so, although so few people wear gloves, and if they do, they seldom put them in there.

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