CUADERNO DE NOTAS DE GONZALO SOLTERO
(PARA IDEAS ESCURRIDIZAS Y VOYEURISTAS IMPROBABLES)

sábado, abril 07, 2007

La red delictiva, el barrio chino y los 200 millones de dólares

A veces los nexos entre ficción y realidad son más turbios que los que se tejen entre criminales. Esta nota en La Jornada cuadra casi sospechosamente bien con la trama de mi novela expuesta en el post anterior.

La red delictiva podría tener relación con comerciantes del barrio chino capitalino


¿Será la obra de Umbra Sumus?

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martes, febrero 06, 2007

De qué va

Acá va una primera sinopsis de lo que estoy escribiendo ahora.


NEGRA SIMIENTE DE LA ESCRITURA

“Macbeth” de William Shakespeare lleva como cauda una tradición funesta que ha convertido en varias ocasiones esta tragedia literaria en una real. Con frecuencia los actores resultaron asesinados en escena o estuvieron a punto de ser aplastados por la escenografía. Algunas versiones atribuyen estas fatalidades a que los diálogos y hechizos de las brujas que en ella aparecen contienen magia auténtica. Incluso mencionar el título de la obra en un teatro trae mala suerte, como si la palabra misma condensara algo de esos conjuros.

Según descubrimientos recientes el Universo está conformado por algo que los científicos no han podido definir, pero que nombran: “materia oscura”. La Biblia describe como primera tarea divina separar la luz de las tinieblas mediante la palabra . Por su parte, el Evangelio de Juan asevera: “En el principio fue el verbo.” La palabra y la escritura también son consideradas sagradas por el Corán, mientras que el Zohar afirma que el alfabeto es la materia del universo. ¿Coincidencias? ¿O es posible que la palabra, de ser moldeada según ciertos principios, pudiera pulsar las fibras más sensibles del universo?

Ernesto Sabato, quien refiere en su obra una y otra vez la naturaleza impenetrable y oscura del mundo, dice en Abbadón, el exterminador : “Símbolos, letras y cifras. Salen de la magia antigua, de los gnósticos y del Apocalipsis según San Juan.” De aquí surge el poder de invocación de la literatura. La palabra es una semilla, oscura de tinta, que brota de las obsesiones de la humanidad y germina en el fermento de la imaginación con potencial a veces ilimitado.

Negra simiente de la escritura será una novela que explore estas conjeturas a partir de la siguiente trama, cuya primera versión a continuación se esboza:

Reinaldo Hilcen se encuentra en Londres becado para realizar un doctorado sobre William Shakespeare. Mientras lleva a cabo su investigación en la Biblioteca Británica se topa con un expediente peculiar. No se vincula directamente con su tema de tesis, no está ni siquiera seguro cómo se cruzó en su camino, pero asocia los años perdidos de Shakespeare (1585-1592) con una sociedad secreta.

Hilcen comienza a seguir el hilo de esta madeja. ¿Existe, como sugiere el expediente, una cofradía secreta que se oculta tras el nombre umbra sumus, lema y esencia de la organización? Un ejército de sombras de origen y conformación orientales, siempre en los entretelones de las intrigas más abyectas y del tráfico de las mercancías más viles. Sólo se ha podido detectar su presencia cuando ya no están, cuando han escapado de un asunto para comenzar el siguiente.

La leyenda sugiere que en el año trece del segundo emperador Manchú (Kiang Hsi) un monasterio de monjes guerreros fue reclutado para derrotar una rebelión en Fukien. Como recompensa el monasterio recibió poder imperial, pero luego el emperador percibió en estos monjes budistas una amenaza y envió al ejército. Sólo 18 monjes escaparon; cinco sobrevivieron a la persecución. De estos cinco, se cree que cada uno fundó un monasterio, una sociedad secreta. Se infiltraron a Europa en la Edad Media, posiblemente con el regreso de Marco Polo: emisarios que actuaban sólo de noche, embozados por la oscuridad para ocultar los rasgos que los hubieran puesto en evidencia de inmediato.

La investigación que Hilcen lleva a cabo, ahora en las calles más que en las bibliotecas, lo lleva a la ex mezquita Jame-e-masjid, al este de Londres. Fue construida como iglesia en 1743 por hugonotes que huían de la persecución en Francia y que se dedicaban al tejido de la seda. En 1809 los hugonotes salieron de ella y una congregación metodista se mudó para 1819. Después, entre 1898 y 1976 aquel edificio en la esquina de Fournier Street y Brick Lane fue la Gran Sinagoga de Spitafields. Pasó finalmente a ser una mezquita bengalí que cesó de funcionar hace apenas unos años. Este tránsito de cultos tan distintos por el mismo edificio fue propiciado por la sociedad, que ahora lo ocupa como cuartel general.

Umbra sumus, al igual que la mafia china de la cual se desprende, opera en triadas. El término “triada” fue acuñado por las autoridades británicas en Hong Kong para referirse a la figura triangular del carácter chino para “sociedad secreta”. La forma de este símbolo tipográfico indica un subtexto religioso pues representa unidad entre el Cielo, la Tierra y el hombre. Ya que la seda fue una de las primeras exportaciones chinas, y tejerla el oficio de los hugonotes que construyeron el edificio de Jame-e-masjid, no le resulta descabellado a Hilcen pensar que éste fue el modo en que umbra sumus maquinó su penetración en la ciudad.

El nombre de la sociedad, sombra somos, apela también a la esencia de su tráfico y a su temprana detección de las facultades que la palabra puede tener para afectar la realidad. Por eso la sucesión de religiones en el templo y en especial la larga permanencia judía, pues puede que la Cábala contenga los conocimientos más afinados con respecto a los principios que rigen a dicha semilla oscura e invocatoria.
Siglos antes estuvieron ya a punto de lograrlo. Reinaldo Hilcen elucubra que debió haber sido el propio Shakespeare quien descubrió esta simiente durante sus años perdidos, pero luego se negó a proporcionárselas. Los resultados, sin embargo, son evidentes en su obra, principalmente en sus tragedias aunque también en el hermetismo de su poesía. Dentro de sus sonetos destacan los que dedica a la Dama Oscura cuya identidad permanece como un misterio, pero podría tratarse de la Negra simiente de la escritura.

En sus últimos años, Shakespeare abandonó las tragedias y se dedicó a escribir sus romances tardíos que terminan en finales felices como “Cymbeline”, “El cuento de invierno” o “La tempestad”. Consciente del poder de sus propias invocaciones buscaba un final feliz para sí mismo y para el futuro de su obra. Aunque lo logró, parece que en sus últimos días la sociedad halló su rastro. Consiguió, sin embargo, burlarlos. Shakespeare sigue enterrado a 17 pies de profundidad en la Iglesia de la Santa Trinidad de Stratford-Upon-Avon. Su epitafio fue escrito por él mismo:

Buen amigo, en nombre de Jesús abstente
de escarbar el polvo que aquí me encierra.
Bienaventurado sea quien dispense estas piedras,
Y caiga una maldición sobre el que mueva mis huesos.


Todo sugiere que alcanzó a llevarse el secreto de la Negra simiente de la escritura a la tumba, y la usó por última vez para sellar sus restos y al propio secreto contra quien quisiera profanarlo.

Desde entonces umbra sumus ha seguido tras esta simiente por otras vías. Hilcen comienza a tantear el riesgo que esta sociedad representa en estos momentos por la cantidad de ciudades en las que sus triadas tienen presencia. Actualmente hay 60 millones de chinos viviendo fuera de su país, forman la minoría más grande de expatriados que hay sobre la Tierra. A donde quiera que emigran siempre han creado barrios chinos que se ubican estratégicamente cerca de los centros de la ciudad y los núcleos de poder. Pero al tratar de comunicar los resultados de su investigación, Reinaldo es acusado de racista y de ser políticamente incorrecto por organizaciones civiles chinas, sin duda vinculadas a la sociedad, y es deportado a México.

Reinaldo ha aprendido que no hay frontera lo suficientemente sólida como para contener a las sombras. Según sus indagaciones, ahora umbra sumus está comenzando una operación de tenaza sobre occidente por ambos extremos del hemisferio: continentalmente hasta Londres y el Atlántico y por el Pacífico vía la Ciudad de México. Esta sociedad ha diversificado sus actividades. Mediante medicamentos herbolarios para bajar de peso, aumentar la potencia sexual y demás soluciones que sólo atienden la vanidad y la inseguridad de la gente, sus fantasías y fantasmas, buscan controlar su voluntad. La farmacopea china es la más antigua y mejor estudiada del mundo. Además de las razones geopolíticas, están aquí porque la farmacopea mexicana junto con la hindú son las otras dos principales. Con los conocimientos de estas tres culturas reunidas y la mano de obra más abundante y barata del mundo, la mafia china puede maquilar cualquier producto que precise, así sea un té o un satélite.

Hilcen adopta como centro de operaciones La Pagoda, una cafetería china abierta las 24 horas que se ubica equidistante entre la calle de Dolores, el Zócalo y la Merced, donde se encuentran varias maquilas de herbolaria. Durante sus largas noches de guardia Reinaldo se enamora de Lolita, una mesera de rasgos aniñados que trabaja el turno de madrugada. En medio del romance que comienzan, ella le descubre que ha tenido trato con la sociedad, incluso con Leotar Zong-Leoso, líder supremo de umbra sumus que opera desde la Ciudad de México.

Zong-Leoso está cada vez más cerca del vínculo entre magia y literatura que puede darles el medio para que la gente consuma masivamente sus productos. Hilcen detecta que esta respuesta debe encontrarse también en el Centro, entre Santo Domingo (donde confluyen las librerías de Donceles, las imprentas y los escribas) y el mercado de Sonora (donde despachan brujos y se venden todo tipo de yerbas y artilugios mágicos.) El punto intermedio es el Claustro de Sor Juana, lo que resulta natural pues la monja jerónima parece haber tenido conocimiento sobre la Negra simiente de la escritura.
En la culminación de la novela Reinaldo y Lolita se verán perseguidos por la sociedad secreta que está a punto de cumplir sus planes, y su única salida (y tal vez la de todos nosotros) será utilizar lo que han descubierto sobre la Negra simiente de la escritura para defenderse e invocar para sí mismos el más feliz de los finales.

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jueves, septiembre 28, 2006

Abundan las sombras

Ya casi se vuelven demasiado. ¿Será que comienza su invasión? Si esto sigue así, más que una novela terminaré publicando una antología de epígrafes. Aquí van dos más:

Éste que tiene pinta para definitivamente quedarse:

How is it, Shadows! that I knew ye not?
How came ye muffled in so hush a masque?
Was it a silent deep-disguised plot
To steal away, and leave without a task
My idle days?
John Keats


Y este otro, aunque ya no quedó acá y pinta más para la Más que cualquier otra cosa:


I was the shadow of the waxwing slain
John Shade (V. N.)

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jueves, agosto 24, 2006

Otro epígrafe (y buenísimo)

Como si no fueran suficientes los anteriores, el maestro GT envía éste el día de hoy, que como epígrafe para Negra simiente embona tal vez mejor que ninguno:


-------- Original Message --------
Subject: Re: [sogemescuelas] ¿Escribir?
Date: Thu, 24 Aug 2006 12:02:15 -0500 (CDT)
From: Gerardo de la Torre

Escribir es una maldición que salva.
Clarice Lispector

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martes, agosto 22, 2006

Epígrafes para Negra simiente

Siempre he creído que una obra tiene correspondencia con un sólo epígrafe que le calza a la perfección. Cuando se ponen dos quiere decir que hay algo confuso en la obra o en el autor (o en la relación entre ambos). Y cuando se ponen tres o más resulta cuando menos pretencioso.

Pero ahora para mi novela en proceso, Negra simiente de la escritura, tengo de entrada tres que me parecen a la medida.

Acá van:

El que más me gusta ahorita.-
"Toda a gente sabe que a arte é uma forma de magia. O que ninguém sabe é o que é a magia. Torna presente o que está ausente, sem que se saiba como. Acontecem coisas sem que se compreenda por que acontecem e, precisamente, o que menos interessa é saber ou comprender. Fascina e arrepia. Eu andei a brincar com cosas que näo devia. Percebi tarde que as consequências do que fazia fugiam por completo ao meu controlo, que a partir de certa altura, bem cedo, näo era eu que jogava, era eu o jogado. Come-cei convencido de que näo conseguiria. Bastava-me o conforto da tentativa".
Pedro Paixao, Cala a minha boca com a tua

La del origen.-
; pero a los hermanos Colasberna y sus socios su presencia les inspiró mortal inquietud, el terror de la despiadada inquisición, de la negra simiente de la escritura.
Leonardo Sciascia, El día de la lechuza|

La que alude a Lotar.-
[...] y en este sentido se puede decir lo que cualquier detective sabe: que todo acto de violencia, como un gesto discursivo, lleva una firma. Y es en esta firma que se conoce la presencia reiterada de un sujeto por detrás de un acto”.
Rita Laura Segato



Y la de Nabokov (que en realidad es de John Shade), que ya descarté.

¿Cuál? ¿Cuál? ¿Cuál?

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domingo, marzo 12, 2006

Para Negra Simiente

O.K.
Para Negra Simiente hay dos grandes nudos en la trama a desarrollar
1) Como desarticulan entre Hilcen y Lavinia la super estrategia de Lotar Zong-Leoso.
(Y dentro de aquí, temporalmente cómo se ubica esta novela con lo que sucede en Invasión).

2) El pacto entre Shakespeare y Cervantes. No sólo por morir en la misma fecha, sino por lo que establecen en Cardenio, cómo lo salvan de las garras de la triada de Zong-Leoso, y cómo se ponen de acuerdo para reencarnar en... ya sabemos quién.

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martes, abril 12, 2005

Negra simiente de la escritura

El título proviene de un pasaje de Leonardo Sciascia, en la novela El día de la lechuza. La frase la utiliza para comentar el miedo de los que no escriben ante la escritura. Aquí se aborda el lado opuesto, el miedo de los que están frente a la máquina de escribir (sea un bolígrafo o una computadora).

Abordar tal vez (como referencia, no creo como estilo) las recientes incursiones en el ensayo novelado
-Vila Matas; Bartleby y Compañía (mismo tema de su novela El mal de Montaño)
- Eduardo Halfon

Similitud de algunos aspectos en la escritura con los deportes
-Requieren entrenamiento.
-Hay reglas del juego
-Son la pasión de millones (????)

Con el box.- La actitud de un escritor que no acepta el rechazo, es semejante a la de un boxeador que no acepta la posibilidad de que le toquen la cara.

Con el fut.- El que no tira a la portería no mete gol.

El entrenamiento que se requiere para estar en la mejor condición son 3 ó 4 horas diarias, igual que en los anteriores o en la mayoría de los deportes.
Es en general es la misma cantidad de tiempo que cualquier persona gasta diariamente en transporte o en ver televisión; ¿por qué es tan difícil dedicarle estas horas a la escritura? (El primero es inevitable; el segundo una evasión, del primero, del tren de vida que lo incluye e incluso de escribir).

Leer cuenta aparte (no dentro de esas 3 ó 4 horas)

Erudito de la música que conozca, por ejemplo, toda la historia de lo que se ha compuesto para piano, sus grandes músicos, incluso el funcionamiento mismo del piano, pero que jamás haya tundido la teclas; podrá ser un gran crítico, pero nunca un gran concertista. O por lo menos la primera vez que lo intente, el sonido será horrible; todo su conocimiento tal vez le haga más difícil sobreponerse y seguir intentando. Lo mismo aplica en literatura. Por eso las facultades de letras producen tantos profesores y tan pocos escritores.

(Ojo con esto, sí hay una diferencia con la palabra, en cuanto a que todos —absolutamente todos, podría ser una definición de lo humano— la usamos diariamente, sin ella no podemos procesar la vida).

Público de lectores (realidad del medio)
-Los poetas leen a los poetas (dicen por ahí que hay 500 lectores de poesía en México; eso sí, son pocos pero tenaces, encontrarán las ediciones donde las haya).
-Los cuentistas a los cuentistas.
-Los ensayistas a los ensayistas.
Y eso los dedicados. La mayoría sólo espera ser leídos.
Tal vez la novela sea el único género que se salva de tener un público natural más amplio. Aunque cada vez se más limitado por la exigencia del mercado en que los lectores consuman masivamente un tiraje mayor de menos títulos.

Acá entra super Zaid (el artículo de poetas y el de público lector: está conformado por los que escriben, escribieron o quisieran escribir).

Estructura (a incluir)
*3 molinos Tesis
*Medio editorial (abrevar de ensayo Zaid / Recepción Scorza)
*Método
*Flaubert
*Internet

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miércoles, junio 16, 2004

Final para "Exit, followed by a bear"

Lotar Zong-Leoso = Don Panchito

Donde Don Panchito es el cocinero chino de la pagoda, abuelo además del gerente nocturno (alto, amable, vestido siempre de negro, y con los rasgos chinos sumamente desvanecidos ya por dos generaciones de mestizaje y la secuelas de una viruela adolescente).

Reinaldo Hilcen descubre finalmente dónde puede dar con Zong-Leoso. Tiene que ir a La Pagoda de noche. Pedirle a la mesera que necesita hablar con el gerente (el nieto). Cuando éste llega solicitarle el menú chino, y luego con un juego de miradas específico darle a entender que sí, que es precisamente ese menú chino el que está pidiendo.



Entra a la cocina, y después de unos minutos la puerta se abre de nuevo. Zong-Leoso es un anciano, que inmediatamente deja sospechar más de 80 años y una agilidad asombrosa para esa edad. Se sienta enfrente de Reinaldo. Cuando éste toma aire para cuestionarlo, Zong-Leoso lo silencia con un ademán.
--¿Cómo se llamó tu primera mascota? --le preguntó con un español que mezclaba varios acentos locales, Cuba, Tampico, Tepito, pero sin rastros de chino.
Reinaldo, desconcertado, no pudo replicar, sólo responder.
--Pelusa.
--¿Y la primera cosa que recuerdas haber perdido fue?

El interrogatorio siguió por cinco minutos, siempre en un tono afable.

Al terminar Zong se levanto y desapareció tras las puertas batientes de la cocina. R. Hilcen se mantuvo fijo en su asiento, con la vista imantada a la estructura que ocultaba los baños, la única que todavía pretendía ciertos aires orientales. El restaurant le pareció completamente vació. Era martes, 4 de la mañana.

Veinte minutos después apareció de nuevo Leotar, cargando una charola. La depositó frente a él. Había una gran diversidad de platos, todos cubiertos por una tapadera metálica con un número.

Leotar Zong-Leoso hizo una pequeña y elegante reverencia. Después desapareció nuevamente, tras las puertas de la cocina. Reinaldo Hilcen no volvería a verlo.

Destapó el plato número 1: una sopa en la que nadaban algunos fideos transparente y hongos de diverso tamaño. Tan pronto el olor ascendió a su cabeza, comprendió que habría de comer. Cada sabor parecía tener una función específica, un objetivo preciso que lograba desde el momento en que destapaba el plato y dejaba el nuevo olor envolverlo, hasta que el sabor era absorbido por sus papilas gustativas y finalmente desaparecía dejando un regusto marcado, que se mezclaba con el de los platillos anteriores.

Cuando empezaba el postre, se dio cuenta que el hambre que sentía había desaparecido proporcionalmente con cada bocado que daba. Como si el vacío que cargaba adentro hubiera tenido exactamente el mismo tamaño que el banquete que ahora, casi, terminaba. Supo que con la última cucharada que daba en ese momento, quedaría perfectamente satisfecho.

Sintió una tristeza infinita por el último plato cubierto, diminuto, que le faltaba por abrir. No podría comerlo, hubiera sido profanar un orden que entendía sin saber cómo funcionaba. Pero de todos modos lo abrió. Había una galleta de la suerte.
La rompió como si fuera un pequeño huevo. Desenrrolló la tira de papel finísimo que con tinta china, mostraba:


(Y en el papel va un dibujo de un osito de peluche).

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martes, febrero 24, 2004

Primera anotación: A partir de una hojita de libreta deshojada. Para el cuento sobre Lotar Zong-Leoso.

Versión anterior para trabajarse en inglés: Under de Selfridges Clock

Zong-Leoso es el líder de la conspiración. Aparenta trabajar discretamente como gerente de un café de chinos. Es alto, siempre viste de negro y tienen los rasgos evidentes del encuentro entre oriente y tierra caliente. La piel cetrina y en el rostro marcado por recuerdos de una viruela en la infancia. Los ojos, apenas rasgados, mirando detrás de unos lentes de pasta negra y pesada.

I
La persecución de los osos

En Londres: Hay un código en las lápidas que forman el suelo del café en la cripta, St. Martin of the Fields. El personaje (Reinaldo Hilcen) debe encontrarlo a gatas, durante un miércoles de baile, en medio de las parejas danzantes con el lugar atiborrado.

En el café siempre va a SU mesa en la esquina. Desde ahí puede observar todas las áreas, el café, el bar, la oficina, el acceso a los baños y lo que ahí acontece sin ser visto.

St. Martins (el café) tiene la peculiaridad de que todas las ganancias van para un centro comunitario chino. ¿Por qué chino? Seguramente en parte por su cercanía al barrio chino de Londres, ubicado en pleno centro y bordeando algunos de los barrios más exclusivos, como el West End.

Cuando va a los baños es cuando se da cuenta de las dimensiones del lugar. Y de las escaleras. De madera, sumamente amplias que suben grácilmente a un segundo piso. Casi igual de grande que el café. ¿Qué hay ahí?

Sin embargo, algo más se fragua. Hay un pasaje que va desde la iglesia a el Instituto de Medicina China. No lejos de Whitehall, y demás instancias del gobierno británico.

Lavado de cerebro a la gente a través de herbología y medicamentos para bajar de peso, aumentar la potencia sexual, etc.

Antenas de control en esos bambús verdes que andan por todos lados.

Exit, followed by bear.


II
Lolita, rorrita

Barrio chino de México
Alrededor de la calle de Dolores

Lotar Zong-Leoso está de hecho ahí. En el punto más céntrico entre el barrio chino, la Merced (lugar de fabricación) y Palacio Nacional. Es donde están las maquilas de herbáceos.

¿Reinaldo se enamora de una mesera de la Pagoda?

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